lunes, 20 de mayo de 2013

Dinero en Familia: ¿prestado o regalado?

Dinero en Familia: ¿prestado o regalado?


¡Qué difícil es no prestar dinero! Especialmente cuando se trata de tu hermano, tus hijos o tus padres. ¿Sabes que una de las causas más citadas por la cual las personas tienen problemas con su tarjeta de crédito es porque dispusieron de dinero en efectivo para ayudar a algún familiar? Claro, el familiar salió del apuro, pero dejó colgadísimo al tarjetahabiente.

¿Cuántos de los préstamos entre familiares se recuperan de acuerdo a los términos convenidos? No muchos, al menos en los términos bajo los cuales se realizó la promesa de pago. Prestar dinero a un familiar equivale, en gran proporción de los casos, a regalar el dinero como condición para mantener la relación de familia intacta. Por otro lado, cobrar e intentar recuperar el dinero genera tensiones y problemas en la familia pues termina involucrando a más personas que los originales deudor-acreedor. ¿Cuántos platos se rompen y familias se desbaratan porque durante alguna celebración sale a colación el tema del préstamo no devuelto?

Cuando algún miembro de la familia ha cuidado sus finanzas, ha sido ordenado, se ha convertido en un comprador inteligente y no cede a las compras por impulso en aras de planear un futuro sin preocupaciones de tipo económico ¿Debe convertirse necesariamente en el banco a tasa 0% de toda la familia? ¿Debe alguien reprimir sus caprichos para terminar pagando los “gustitos” de alguien más? Yo creo que no.

Prestar dinero, y especialmente el que no tienes, o planeas destinar para otras cosas, te pone en una situación de desventaja y en un alto riesgo de no ver ese dinero de regreso. Piensa que ayudar a alguien a “tapar un hoyo” no garantiza que no abrirá otro en el futuro. Si se trata de darle “un empujón” también existen otras formas de proteger tu dinero:

▪Dar dinero no es garantía de ayuda, ni de amor. Recomendar a alguien para un trabajo o ayudarle a vender algo, pueden ser más significativos. Recuerda el dicho: “No me des de comer, mejor enséñame a pescar”

▪Igual que cualquier banco, tienes derecho a saber en qué se empleará el dinero y decidir si el proyecto tiene o no futuro.

▪Jamás prestes tu dinero a quien tiene problemas de adicciones o deudas de juego, mejor paga el ingreso para rehabilitación pues “tanto peca el que mata a la vaca, como quien le agrrara la pata” dirían por ahí.

▪Si tu familiar se niega a explicarte o a firmar un contrato que le oblige a devolver tu dinero ¡mejor para ti! Es la señal de que tu dinero no debe dejar tu bolsillo. Alguien que no acepte asumir un compromiso demuestra que tampoco tiene intención de cumplir su palabra. Si los bancos tienen derecho a exigir su dinero de vuelta, tú también.

▪No prestes dinero que no tienes, es decir, no pidas prestado para prestárselo a alguien más, a menos que esa persona firme un contrato bajo las mismas condiciones que tú estas firmando. Más simple, si vas a disponer de una tarjeta de crédito (solo en casos de vida o muerte, por favor), tu familiar debe comprometerse POR ESCRITO a pagar los intereses de ese préstamo. Existe claro, la posibilidad de que no cumpla con el contrato, pero al menos tendrás algo que mostrarle a la tía Euclides cuando te pregunte por que razón no invitas a su hijito a la cena de navidad en tu casa.

▪No pongas tu relación de pareja en riesgo por un préstamo familiar. Recuerda que tu esposa(o) e hijos están por encima de cualquier otro miembro de la familia. Disponer del enganche de tu casa, el ahorro de colegiaturas o cualquiera que sea la razón por la que han ahorrado juntos, en familia, sin consultarlo con ellos primero… bueno, creo que no necesito explicar las consecuencias.

Existen familias, por supuesto, donde los compromisos se aceptan y se cumplen. Cuando alguien pide dinero es porque tiene la seguridad de devolverlo ¿Qué caracteriza estos préstamos familiares? El amor y el respeto. Porque me importas cumplo el compromiso y si, por alguna razón extraordinaria no puedo pagarte, asumo las consecuencias, haciéndome responsable de pagar un interés o cualquiera que sean los términos establecidos.

Recuerda que acostumbramos darle al dinero una carga emocional, si no podemos eliminar las emociones al recibir u otorgar préstamos en familia, estaremos poniendo una carga muy pesada a la relación. Si realmente deseas ayudar, piensa si estarías dispuesto(a) a regalar ese dinero. Si la respuesta es sí, adelante. Recuerda, toma el control de tu dinero antes de que otros lo hagan por ti.

                http://co.noticias.yahoo.com/dinero-en-familia--prestado-o-regalado-201732305.html

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