lunes, 20 de mayo de 2013

Por las huellas…

Por las huellas…
Buenos días, amigo/a
Abrahán Lincoln dijo: “Todavía concibo que se pueda ser ateo mirando
la tierra; pero no acabo de entender que se puedan alzar, de noche,
los ojos al cielo y decir que no existe Dios”. La naturaleza revela y
manifiesta la bondad, sabiduría y poder de Dios: tanto los astros del
cielo como la belleza de un rosal hablan al hombre de un Dios
maravilloso creador de cuanto existe.
Era africano. Y creía en Dios. Alguien se propuso tomarle el pelo y
reírse de él. Y le preguntó:
—¿Cómo sabes tú que existe Dios?
—¿Y cómo sabes tú que una persona o un perro o un burro ha estado
alrededor de tu choza?
— Lo descubro por las huellas que deja en la arena del suelo.
— También yo descubro a Dios por las huellas que deja.

Beata Maria Romero, de corazón ardiente y fino sentido artístico,
descubría a Dios a través de las creaturas salidas de sus manos. Como
san Francisco de Asís, se sentía hermana de las flores y de los
animales. Alimentaba unos canarios y los animaba a bendecir al Señor
con sus trinos y gorjeos. Que subas a Dios por la escalera de sus
creaturas. P. Natalio.

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