domingo, 26 de mayo de 2013

Sáname, Señor

Sáname, Señor
Buenos días, amigo/a
Todos, en mayor o menor medida, necesitamos redescubrir el auténtico
significado bíblico del pecado y del perdón. Esto contribuye a la
salud espiritual e incluso psíquica del hombre. Nada más falso y
enfermizo que una persona incapaz de admitir sus faltas. Si soy
sincero y honesto conmigo mismo, sé que me equivoco, que no siempre
elijo el bien, que tengo necesidad de arrepentimiento y perdón. Una
breve oración en forma responsorial (Salmo 41).
- Sáname, porque he pecado contra ti.
- Sáname, porque he pecado contra ti.

- Yo dije, “Señor, ten misericordia”.
- Porque he pecado contra ti.

- Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
- Sáname, porque he pecado contra ti.

“La realidad del pecado es inseparable de la experiencia humana. Pero,
también la realidad del perdón es inseparable de Dios. Por eso, no hay
ninguna situación de pecado que no se pueda cambiar y que no nos
permita reencontrar la paz. Nunca, jamás Dios le quita al hombre la
posibilidad de ser feliz”, (Aportes). Que la paz del perdón divino
inunde tu corazón. P. Natalio.

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