jueves, 27 de junio de 2013

EL OSO NECIO

EL OSO NECIO

Muchas veces confundimos sueños con expectativas sin darnos cuenta que, mientras los sueños nos abren el mundo, las expectativas nos encierran en la espera pasiva de lo deseado.

¿Por qué nos aferramos sorprendentemente a ellas?¿Qué pasa si no puedo aceptar tener que renunciar a lo que "tanto deseo"?
¿Qué pasa si siento que no puedo armar mi proyecto de vida?
Tenemos un deseo determinado.  Queremos algo con el alma, con todo nuestro ser. Soñamos día y noche con tenerlo.  Este es el momento de aplicar una regla básica: La regla del oso necio.  Esta regla comienza con la "O" del oso.
 
¿Usted quiere algo? Obténgalo.  "Obtenga" lo que usted quiere, juéguese la vida para obtenerlo.  Corra el riesgo, comprométase con su deseo. 
 
¿Qué busca? ¿El amor de esa persona "tan especial"?. ¿Esa casa "tan soñada"?. ¿Ese trabajo?  Vaya, salga a buscarlo y obténgalo.  Pero uno puede darse cuenta que a veces es imposible obtener lo que se quiere. Entonces, ¿qué dice la regla en segundo lugar?  ¿No puede obtener lo que quiere?.  Y siguiendo con la "S",  la segunda letra del oso nos dice: Sustitúyalo.  Sustitúyalo por otra cosa.
- Esa persona "tan especial y única" no me quiere. Pues bien, que lo quiera otra persona.
- Esa otra tampoco me quiere, pues a seguir buscando y en el último de los casos cómprese una mascota.
 
- Ah. No.  Es imposible sustituirla.  Como esa persona no hay.  Entonces, ¿qué nos dice la regla en tercera instancia?. ¿No lo pudo obtener, no lo puede sustituir, y siguiendo con la "o", la tercera letra del oso nos dice: Olvídelo.
-Ah.  No, es imposible. ¿Cómo imposible?- Sí, imposible olvidarla.  Eso sí que es imposible.
Ah, ¿imposible?  Entonces, si no lo puede obtener, si no consigue sustituirlo, si no quiere olvidarlo, la "regla" dice que usted es un "necio".

Quedando así constituida: "La regla del oso necio".
Tal vez no sea tan fácil "decidir" que puedo olvidar, si puedo "decidir" no quedarme pegado a lo que creo que  es imposible.  Y eso es lo neurótico, lo ridículo, lo "necio".

Jorge Bucay   
 
EL AMOR A SÍ MISMO
Dijo el Señor:" Ama a tu prójimo como a ti mismo"

    El amor a sí mismo es la roca donde apoya el sentido de la vida.  
    La amistad consigo mismo, es como la perla de gran valor.     Adquiriendo esta riqueza, se adquiere todo lo demás.
    Lejos de hacernos egoístas, nos hace más generosos.    Si estás en paz con tu alma, estarás en paz con el cielo y con la tierra.    Nadie puede ayudar a otro sin ayudarse a sí mismo.
    Nos enfermamos cuando no nos amamos.
    ¿Quién puede dar lo que no tiene?
    El amor es libre o no lo es. No se puede forzar, ni prescribir; nace en la libertad o no existe.
    Lo que se hace libremente jamás puede llamarse sacrificio.
    La libertad con que se obra es lo que lo distingue, entonces no es sacrificio, sino un don.
    El egoísmo  es la falta de amor a sí mismo, tal como la sobreprotección revela la falta de amor al otro.
    Para ser genuinamente humilde, hay que amarse a sí mismo. 
    El reconocerse, no es humillación, que revela no amarse.    El presumido, pedante, prepotente, intenta compensar el déficit del amor a sí mismo.
    Un corazón tierno, ennoblece nuestras esperanzas, pues nos convertimos en lo que creemos y esperamos.
    "Necesito de mi plenitud para la tuya"    Nos damos a nosotros lo que damos a los otros, porque todos somos uno.

Dr. Rafael De Petris   
Psicoterapeuta
 
Un Abrazo, que Dios te bendiga, te muestre su rostro, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, y mucha Prosperidad; 
 
                  
BeatrizMedellín - Colombiasemillasdevida@pymex.net
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