martes, 4 de junio de 2013

Mejor bajémonos de esa ruleta / Sexo con Esther

Mejor bajémonos de esa ruleta / Sexo con Esther

El sexo como Dios manda es una de las más gratas y excitantes experiencias de la vida humana.

Si alguna vez usted puso en duda la importancia de hablarles claramente a los niños sobre esa dimensión fundamental de la vida, que es la sexualidad, debería dedicarle un tiempecito a enterarse de ciertas prácticas en las que están incurriendo los adolescentes.
Y no me refiero solamente a la grotesca ruleta sexual –de cuya existencia muchos dudan–, que copó titulares en todo el mundo durante las últimas semanas.
No, señores… También al sexo en grupo, al intercambio de parejas, al sexting y al consumo desmedido de pornografía, que es francamente ridículo en niños que todavía van al dentista de la mano de la mamá y montan en bus escolar.
Pues sí: a riesgo de sonar más regañona que una maestra de comportamiento y salud (¡qué falta que hacen a veces!), protesto.
Y no solo contra estos adolescentes que son francamente incapaces de medir los riesgos físicos, mentales y emocionales que supone involucrarse en faenas dignas de una barata película porno, también contra los adultos responsables de educarlos.
Puedo decir, sin lugar a equivocarme, que los papás de estas joyas son justamente los que más se escandalizan cuando sus retoños empiezan a preguntarles de dónde vienen los niños... los mismos que desde las juntas de padres de familia hacen mutis por el foro cada vez que el colegio pone sobre la mesa el tema de la educación sexual.
A ellos les pido que, con la mano en el pecho, me digan con franqueza si es mejor pasar por todos los tonos del arcoíris y explicarle con honestidad al niño qué es un condón, para qué sirve y cómo se pone, o morirse de pánico cuando le salgan con el cuentico de “no sé quién es el papá... ¡pero tú sí vas a ser abuelo!”.
Y peor: que en medio de una laguna mental posfiesta –porque rara vez estos episodios tienen lugar sin la ayuda del licor o de las drogas– no estén en capacidad de decir con exactitud dónde estuvieron, con quién y qué hicieron. ¡No puede ser!
El asunto, por supuesto, va más allá del tema sanitario. Déjenme decirles que el sexo como Dios manda es una de las más gratas y excitantes experiencias de la vida humana.
No hay derecho que por cuenta de la falta de información, una conducta irresponsable, la presión de grupo o de la manipulación de otro, esta dimensión de la vida acabe convertida, en muchos casos, en algo tan traumático que afecta las posibilidades de estos adolescentes de ejercer, en el futuro, una sexualidad responsable, respetuosa y placentera.
Sé que suena cliché, pero no me importa repetirlo: la humanidad sería más feliz, más tranquila y más justa sin tanto trauma e infelicidad en la cama... Y si todos los aprendemos desde la escuela, mucho mejor, ¿o no? Hasta luego.
ESTHER BALAC
                http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/salud/mejor-bajmonos-de-esa-ruleta-esther-balac-columnista-el-tiempo_12839757-4

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