jueves, 27 de junio de 2013

'Obligaciones y derechos' / En consulta con Álex

'Obligaciones y derechos' / En consulta con Álex

La nueva generación de padres tiende a premiar a sus hijos sin exigirles obligaciones. ¡Cuidado!

Se ha hablado mucho sobre las características y las diferencias tan marcadas que hay entre las últimas generaciones. Cada una se ha bautizado con nombre propio: la Generación X (los nacidos entre 1966-1976), la Y (1977-1994) y la Z (1995-2012). Cada generación se ha desglosado y analizado con el ánimo de entender cómo piensan y cómo funcionan e interactúan en la sociedad.
Sin duda hay excepciones pero yo definiría a nuestra generación de jóvenes como la de ‘yo merezco’ y a la generación de padres como ‘lo que tú quieras, hijito/a’. Tal vez porque en la generación anterior tuvimos padres distantes, estrictos y muy poco involucrados en el día a día, los de hoy somos mucho menos exigentes, queremos ser los mejores amigos de nuestros hijos y nos da pánico que estén ‘tristes’ o ‘aburridos’, así sea por un solo minuto.
Bajo el parámetro de que lo único importante para nuestros hijos es su felicidad permanente, creo que hemos fallado en darles las herramientas básicas para afrontar las dificultades reales de la vida y para que sean consecuentes con sus propios éxitos y fracasos.
Para citar solo un ejemplo, hoy en día les decimos hoy a nuestros hijos “estudia lo que te haga feliz.”. Aunque considero importantísimo estudiar y trabajar en lo que uno se siente pleno, por tener demasiadas opciones y por no tener claro lo que es ‘ser feliz’, a los jóvenes se les está dificultando comprometerse a una sola carrera; se cambian 3 y 4 veces, pasan de estudiar culinaria a publicidad y terminan en algo completamente diferente como literatura o medicina. Esto por sí solo pueda que no sea un problema aparente pero qué pasa con los padres que les toca trabajar sin descanso, haciendo todo tipo de sacrificios personales para mantener a estos hijos ‘felices’ en sus 8 años de estudios.
A muchos no les parece suficiente estudiar otro idioma en un instituto local. Sin tener mucha consideración por el peso financiero que recae sobre sus padres, exigen que la única manera de aprender un segundo idioma o prepararse para la globalización laboral es estudiando por fuera del país. Convencen a sus padres que sin esta posibilidad el día de mañana nunca va a encontrar un trabajo digno y los padres así les toque empeñar la casa les cumplen con sus deseos.
Cada vez son más frecuentes los ‘hijos Bon bril’, definidos como aquellos que a pesar de tener 30 años o más, haber estudiado una carrera y hasta haber hecho una especialización siguen dependiendo económicamente de sus padres. Tienen el derecho de vivir con mami y papi pero no se les exige ninguna obligación de ayudar con los gastos del hogar. Hay varios estudios que demuestran que este fenómeno no solo es nocivo a nivel personal del joven sino como sociedad. Los padres se están gastando sus ahorros en mantener a sus hijos en vez de ahorrar para estar tranquilos en la vejez.
Lo peor es que muchos de estos hijos no se percatan de todo lo que luchan y se esfuerzan sus padres y nunca se les ocurre agradecer, todo lo contrario, les piden más y más. Y aunque muchos padres se quejan del desagradecimiento y la ingratitud, muy pocos son capaces de exigir el respeto que se merecen.
Les pregunto, ¿qué hemos logrado con esta dinámica de darles a nuestros hijos solo derechos y no exigirles obligaciones? Cada vez los índices de depresión son más altos y la insatisfacción de los jóvenes es cada vez más aguda. Algo no está funcionando. Como mamá, sé que lo único que queremos para nuestros hijos es que sean felices pero tal vez concediéndoles todo sin exigirles esfuerzo propio a cambio no lo vamos a lograr.
ALEXANDRA PUMAREJO
               http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/mujer/en-consulta-con-lex_12895385-4

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