lunes, 3 de junio de 2013

SEXTO SENTIDO

SEXTO SENTIDO




         Todos tenemos un sexto sentido, un punto de intuición en el que nada se escapa si sabemos interpretarlo adecuadamente. Palabras, gestos, silencios incluso…sirven para saber más allá de lo que la realidad nos muestra.
         Para ejercitar el sexto sentido debemos hacerle caso. Hay que estar atentos a los indicios que hablan sin palabras y a cómo se van componiendo las situaciones sin que nadie nos las defina con claridad.
         Siempre hay un camino por encima del que vemos, una ruta que aún está por desvelar, una vía sin escrutar en la que están encriptados los secretos que desvelan la verdad de cada cual.
         La intuición es el sexto sentido que nos hace más sabios. Un estado de alerta en el que se desvela, con total certidumbre, aquello que no se dice expresamente.
         A veces, sería mejor no tener desarrollado este tercer ojo con el mirar lo que se no se ve porque ciertamente, lo que entendemos lo divisamos con el corazón y es tan clara la evidencia entonces que nada puede contradecirla.
         Frecuentemente uno se escurre en las situaciones difíciles como puede. Cierto que para ello se ve obligado a componer un puzle donde todo  parezca encajar. Hay personas muy hábiles para esto, tanto que logran mantener contentos a todos a su alrededor casi todo el tiempo. Cuando algo se desequilibra, rápidamente deben colocar los hilos que manejan de nuevo y volver a disponer la situación en su favor.
         Tener un sexto sentido pone a veces los pelos de punta porque aunque no se diga nada se entiende todo. Una mirada, un gesto, una palabra sustitutiva de otra o el simple aire que envuelve a la persona la hace transparente para el que intuye.
         La intuición es una forma de conocimiento clarísima. Un saber sin código ni mensaje explícito. Una forma de transmisión y recepción, que aun siendo involuntaria, permite traspasar la barrera de lo oculto para comprender sin preguntar.
         Todos sabemos intuir aunque no todo el mundo da crédito a lo que intuye. Sería excelente creer en las intuiciones y hacer de estas la base de un conocimiento fehaciente capaz de ayudarnos a conocer a los demás sin necesidad de palabras.
        

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