jueves, 18 de julio de 2013

ATRAPAR LA ILUSIÓN

ATRAPAR LA ILUSIÓN



         Me he dado cuenta de que la ilusión es el motor de la vida y el mayor empuje para la supervivencia de nuestras emociones. Cuando la ilusión se nos acerca y decide quedarse al lado nuestro deberíamos hacer un pacto que la mantuviese el mayor tiempo posible.
         Lo mejor para ver el mundo girando en torno a uno es estar ilusionado con o por algo. Hay personas que la sitúan en el trabajo, en las pertenencias materiales o en los proyectos vitales del tipo que sean. Otras la ubican en una persona, en el amor y en la vivencia de las sensaciones que este provoca. Todo puede hacernos ilusión…o nada.
         Algo que diferencia a las personas es precisamente la ilusión que ponga en lo que hace, en lo que siente a cada instante, en lo que vive o en lo que desea que le suceda. Otros sin embargo, nunca están dispuestos a darle cobijo en su morada.
         Siempre escuché a mi madre que ella era feliz, a pesar de las circunstancias y por encima de ellas. La llave de su felicidad era precisamente la emoción que ponía en la vida y en todo lo que hacía y la ilusión que cualquier pequeño logro, la provocaba.
         Hay que quererse mucho a uno mismo para que eso suceda. Hay que estar bien en nuestros adentros y conformes con lo que vaya sucediendo al paso nuestro. Hay que estar preparados para los cambios y serenos ante la adversidad. Firmes como una roca encaramada al propio ego porque hay un egoísmo salvador que nunca deberíamos perder ni relegar al ostracismo.
         Cuando falta la ilusión todo está perdido incluso antes de iniciar la batalla. En realidad, cuando no nos emocionamos con lo que nos sucede, ante lo pequeño o ante lo grande, estamos destinados a la amargura y ese es el comienzo del infierno, aquí en la tierra.
         Quiero que me siga haciendo ilusión cada mínima cosa que me suceda, quiero ver en todo un motivo para aprender, una inspiración para reflexionar y un porqué para seguir.
         Hay que practicar la ilusión. Ejercitarnos en ella. Hay que dejar que los sentimientos se acomoden y encuentre su hueco en el corazón. Una vez iniciado este camino….es fácil amar la vida por encima de todo y abanderar sus extraños caminos para seguir siendo los caminantes que saben sonreír a pesar de que alguna piedra se haya metido en su zapato.  

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