domingo, 7 de julio de 2013

La red mundial de cartas de amor

La red mundial de cartas de amor

La red mundial de cartas de amor
Hannah Brencher, creadora de la red de cartas de amor.

Hannah Brencher lidera organización que envía misivas románticas a personas desconocidas.

Nueva York podrá ser una ciudad muy entretenida, pero su acelerada vida y el individualismo imperante hicieron que Hannah Brencher se sintiera profundamente sola. Había llegado al Bronx luego de terminar sus estudios de inglés y sociología en Massachusetts, para un año de voluntariado. Quería aprender sobre la pobreza en EE.UU. y vivir una experiencia enriquecedora. Pero algo en su alma se dañó. Lloraba a diario y sentía que la vida había perdido su razón de ser.
“Nunca pensé que yo era del tipo de persona que podía tener una depresión; de hecho, nunca usé esa palabra pese a lo mal que me sentía. Pero ahora que veo todo con más distancia, sé que eso es lo que me pasaba. Tenía 23 años, sentía mucha soledad y no tenía ni idea de cuál era el sentido de mi vida”, cuenta en una entrevista telefónica desde su casa, en la Gran Manzana.
Un día de octubre del 2010, mientras estaba imbuida de estos pensamientos, vio en el metro a una mujer que le llamó la atención: se veía tan sola y triste como ella.
Brencher recordó cómo, en su familia, los sentimientos se comunicaban a través de cartas manuscritas. Su mamá se las escribía y las metía en su mochila cuando iba al colegio y le siguió escribiendo así, incluso, cuando ella ya había llegado a Nueva York y el resto del mundo prefería mantenerse conectado a través del correo electrónico, Facebook o WhatsApp. Entonces, quizás por eso, o quizás por otras razones que aún no tiene muy claras, sintió la necesidad imperiosa de escribirle a esta mujer. Ahí mismo, en ese vagón de metro, sacó lápiz y papel y comenzó.
“Fue todo muy extraño; como si escribir fuera una cosa instintiva. Me sentí tan conectada con esa mujer, sin conocerla. Me puse a escribir sin parar y cuando terminé, ella ya se había bajado del tren. Nunca le pasé la carta. Pero algo había hecho clic en mí. Me sentí renovada. Me di cuenta de que había estado muy enfocada en mis problemas y de que ya era hora de salir de eso”, recuerda.
Entonces, comenzó a escribir más cartas. Las dejaba por ahí escondidas, con la esperanza de que fueran encontradas por alguien y que provocaran una sonrisa. Escribía en forma anónima porque su intención –confiesa– solo era “alegrarle el día a alguien”.
Hasta que en un momento decidió dejar el anonimato. Apuntó en su blog personal que si alguien le solicitaba una carta de amor manuscrita, ella la escribiría, sin preguntas. En nueve meses, escribió 250 cartas, que envió por correo no solo dentro de Estados Unidos, sino también a Europa, Asia y Suramérica.
“La mayoría de la gente pedía cartas para sí misma. Me escribían: ‘Este soy yo, necesito una carta de amor porque me pasa esto...’. Pero yo me daba cuenta de que para mí era más gratificante cuando las personas solicitaban cartas para sus parejas, sus padres, sus hermanos. Entonces empecé a pedirle a la gente que pensara en qué otras personas necesitaban también una palabra de aliento”, explica.
Avalancha de solicitudes
Cuando llegó a las 400 cartas, constató que el mundo necesitaba más misivas de amor que las que ella sola podría escribir y decidió entonces reclutar un equipo de escritoras. En septiembre del 2011, con 24 años, creó la organización The World Needs More Love Letters (El Mundo Necesita más Cartas de Amor), que promueve el intercambio de estas misivas entre extraños de todo el mundo.
En cuatro meses, ya había llevado a los correos 1.600 sobres. Su movimiento ha reclutado ya a más de mil voluntarios de los cinco continentes, en su mayoría mujeres.
Hoy, Brencher tiene una oficina con 5 empleados y 11 colaboradores, que escriben unas 100 cartas semanales, gratuitamente, con destinos tan disímiles como Rumania, Kenia, México, Inglaterra, Japón, Pakistán, Suecia, Irlanda o China.
El dinero que permite que esto funcione llega a través de las conferencias públicas que ofrece desde que se hizo famosa, gracias al boca a boca, al impacto que su iniciativa ha tenido en las redes sociales y a la cobertura de importantes medios, como The Wall Street Journal, The Chicago Tribune y Oprah.com, entre otros.
Además, esta joven, nacida en North Haven (Connecticut), trabaja como editora freelance y hace asesorías a empresas que buscan “inyectar un toque de humanidad en sus planes de comunicación”.
Hannah Brencher resalta que su trabajo y el de sus colaboradores “no se trata de estampillas y esquelas, sino de lo que las cartas simbolizan: presencia, conexión y afecto. Por eso nos piden tantas”.
¿Por qué las escribe a mano?
Hannah Brencher asegura que no se le ocurriría desahogar sus sentimientos por otro medio. “El papel guarda nuestra memoria. En 30 años más, ¿cómo va a poder la gente demostrar que estuvimos aquí, que vivimos, que amamos, que sufrimos? ¿Encontrará eso en Internet?”
SOFÍA BEUCHAT
El Mercurio (Chile)

             http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/mujer/red-de-cartas-de-amor-a-desconocidos_12914693-4

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