lunes, 1 de julio de 2013

Que compartir la cama a diario no mate las ganas / Sexo con Esther

Que compartir la cama a diario no mate las ganas / Sexo con Esther

Si hay voluntad descubrirá que no todo se ha perdido.

Amarse como posesos, ese parece ser el objetivo de los encuentros amatorios de las parejas que solo comparten la cama y no viven bajo el mismo techo. En esos encuentros, casuales o periódicos se exprime todo y se aprovecha hasta el último segundo como si lo que estuviera en escena fuera el último polvo.
Buena cosa, tanto que muy pocas veces la gente vuelve a sus fueros con sensación de frustración o de haber quedado mal atendido. Por el contrario, las ganas de repetir y de propiciar otra cita quedan a la orden inmediatamente después de cerrar la puerta. Nada más afrodisíaco que un encuentro furtivo y por el cual hay que salvar más de un obstáculo.
Aquí, no hay pereza, el sueño se deja para después, madrugar al día siguiente no es problema y, de ser necesario, se atraviesa la ciudad de madrugada y hasta se entrega un riñón, todo, para lograr una buena encamada. Hay más: los protagonistas se sienten únicos en el mundo para el otro y hasta creen ganar si apuestan que en el aquello son medalla de oro.
Las despedidas después de cada faena son largas y siempre enlazadas con mil te amos, cientos de “sin ti no puedo vivir” y la promesa eterna de volverse a ver. Que tiernos y veraces parecen. Nadie dudaría en solidarizarse con ellos y hasta convertirse en sus cómplices, en caso de hacer público tanto amor y deseo desbordado.
Pero basta con formalizar las relaciones, hacer cotidianos los encuentros y compartir la lavada de las sábanas, para que las ganas se queden enredadas en la ropa, los protagonistas se acuesten vestidos como bomberos, la televisión sea un interlocutor y el sueño llegue incluso antes de tocar la almohada. Progresivamente todo obra en contra del departamento inferior del cuerpo. Si hace frío, si hace calor, si es tarde, si hay que levantarse temprano, si el dólar se devaluó y hasta si en el Brasil los indignados bloquearon la entrada al Maracaná son argumentos válidos para quitarle a la zona perineal su grata función de divertir.
El problema es que sin proponérselo las fogosas parejas de otrora van cambiando las posturas del Kama sutra por tenues abrazos para atenuar el frío y los polvos quedan reservados para los días de guardar y los cumpleaños.
Aquí, la nostalgia aflora al ver un beso con cerrada de ojo en el Discovery Channel y las culpas mutuas no tardan en aparecer.
Pero solo basta que una madrugada el frío les haga recordar un regreso a casa con la sonrisa del deber cumplido, para estirar la mano y encontrar el mismo cuerpo que a esa misma hora le hacía atravesar la ciudad. Si hay voluntad descubrirá que no todo se ha perdido. Hasta luego.
ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO

                http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/salud/que-compartir-la-cama-a-diario-no-mate-las-ganas-sexo-con-esther-esther-balac_12900952-4

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