domingo, 11 de agosto de 2013

Dando es como recibimos.....Pensar en los demás......El poder de la humildad

Dando es como recibimos
Buenos días, amigo/a
El egoísmo atrofia al hombre, que sólo en la donación generosa a los
demás.encuentra su madurez y plenitud. Si te preocupas demasiado por
ti mismo y tu propio entorno, si vives para acumular dinero y
comodidades, no te quedará tiempo para los demás. Si no vives para los
demás, la vida carecerá de sentido para ti, porque la vida sin amor no
vale nada.
El científico Luis Pasteur anduvo siempre escaso de dinero para
sostener su Instituto de Investigación. Un día, acudió a la señora
Bondicant, dueña de una gran cadena de almacenes, para pedirle su
apoyo. La señora recibió al investigador y éste le expuso el motivo de
su visita. Al final, la dueña de la empresa le dijo: —Ya he aportado
mi ayuda a tanta gente que pide. Usted perdone, de todos modos le daré
algo para su obra. La señora salió y regresó con un cheque firmado.
Pasteur lo miró antes de dar las gracias, y quedó asombrado. El cheque
era por un millón de francos. La señora se adelantó y le dijo:
—¡Gracias, profesor, por acordarse de mí! ¡Gracias por darme la
oportunidad de compartir!

Cada día puedes ser generoso en acciones pequeñas. Este propósito abre
el corazón poco a poco, y descubres admirado que nunca pierdes. Por el
contrario te fortaleces y puedes superar el temor de ser vulnerable.
Practicar la generosidad ejercita al corazón: cuanto más se da, más se
fortalece. Recuerda que Jesús dijo: “Hay más alegría en dar que en
recibir”. P. Natalio.
Pensar en los demás

Buenos días, amigo/a
Existe una inmensa alegría en poder alegrar a otros a pesar de nuestra
propia situación. La aflicción compartida disminuye la tristeza, pero
cuando la alegría es compartida, se duplica. Si deseas sentirte feliz
y realizado, basta compartir tus bendiciones, especialmente ésas que
no se pueden comprar con dinero.
Un niño, tiritando de frío y con carita de hambre, vino a recoger un
pullóver que le ofrecí cuando lo encontré en la calle. Quedaba algo de
comida del almuerzo, y le pregunté: —¿Quieres almorzar? Él respondió:
—Sí, quiero, señora. Y comió de prisa, con muchas ganas. En la mitad
del plato, de repente, se detuvo y dijo: —Señora, ¿me regala un pedazo
de papel? Al traerle el papel, envolvió con cuidado el resto de su
comida, y explicó: —Es para mi amigo. Hoy a esta hora, él no ha comido
nada todavía. Quedé asombrada. ¡Y yo pensaba que estaba siendo
caritativa porque le di un suéter viejo y un poco de comida que sobró!

Hay personas pobres que distribuyen sonrisas. Existen personas que
sufren pero nos comunican alegría. Por allí van personas
incomprendidas que saben comprendernos. He visto personas que fueron
ofendidas y supieron perdonar. Conozco todas esas personas… y su
secreto es amar. Amigo/a, pasa por el mundo desparramando gotitas de
amor. P. Natalio.
El poder de la humildad
Buenos días, amigo/a
Afirma santo Tomás que Cristo nos recomendó por encima de todo la
humildad, porque con ella se anula el principal impedimento para
nuestra santificación. Todas las demás virtudes derivan de ella su
valor. Sólo a ella le concede Dios sus dones, y los retira cuando ella
desaparece. La dignidad y grandeza del hombre es don de Dios; su
miseria, fruto de su corazón extraviado.
El abad san Macario, marchaba un día, desde la represa hacia su celda
llevando hojas de palmera, cuando se encontró de pronto con el diablo.
El espíritu tenebroso quiso impresionarlo con una hoz que llevaba en
su mano, pero le fue imposible. Entonces le dijo: —¿Qué fuerza emana
de ti, Macario, que soy impotente contra ti? Todo lo que tú haces, yo
lo hago también: tú ayunas y yo no como nada; tú velas y yo no duermo.
Pero, me aventajas en un punto. Macario le preguntó cuál era. Él le
dijo: —Tu humildad. Por su causa yo no puedo nada contra ti
.
Escribió santa Faustina Kowalska: “A un alma humilde Dios no niega
nada; ella influye en el destino del mundo entero; Dios la eleva hasta
su trono y cuanto más ella se humilla tanto más Dios se inclina hacia
ella, la persigue con sus gracias y la acompaña en cada momento con su
poder. Tal alma está unida a Dios de modo más profundo”. Aprecia los
actos de humildad. P. Natalio.

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