viernes, 2 de agosto de 2013

EL MIEDO

EL MIEDO

A veces, la peor cárcel que tenemos son nuestros propios paradigmas.  Nuestra manera de pensar nos ata  y nos ciega de tal manera, que no nos permite ver más adelante.  Estamos prisioneros en nuestra propia celda, somos el carcelero, el torturador, y el prisionero.
Quien tiene las llaves de nuestra celda, o el detonante que vuele por los aires esta maldita cárcel, somos tu y yo.  Pero no nos atrevemos a usarlas, porque somos cautivos de nuestro peor verdugo: El Miedo.

¿Quién nos metió aquí?  ¿Qué sé yo?  Existen mil y un motivo o causas.  Una decepción amorosa, una infidelidad, una autoestima mal comprendida, una niñez desdichada, o lo contrario, una sobreprotección paternal.  Un defecto físico, pobreza económica, una ideología, o una religión castrante, etc.

Este motivo no nos permite siquiera asomarnos por las rejas hacia el  exterior.  Con el tiempo nos hemos acostumbrado tanto a lo reducido de nuestra celda, que los espacios grandes los detestamos.  Y la libertad es eso: un espacio grande.  Quizá la felicidad no esté fuera de esas cuatro paredes, pero sí está la oportunidad de crearla.  Porque a la felicidad hay que crearla, no existe sobre pedido, pero necesita un elemento primordial:  la libertad. 
Si no existe ésta, le podremos  echar la culpa a cualquier intromisión externa, y a lo mejor tendremos razón o por lo menos, una excusa digna de tomarse en cuenta.  Ya intuimos el motivo, ahora ¿cuál será ese calabozo?  Una relación incorrecta difícil de terminar, o una relación que sobrevive por falta de una decisión.  Una vida sombría y sin esperanza, una rebelión continua, o una situación que no se entiende, o miedo a usar el  libre albedrío y equivocarnos .
No tengamos miedo, no va  a pasar nada que no tenga remedio, lo peor  que podría suceder es que nos acostumbremos tanto a esta situación, que creamos que para nosotros no habrá solución.  !Por favor! Léeme o  escúchame en tu imaginación, tenemos derecho a la felicidad, nadie tiene la tuya y la mía, nosotros  solos tenemos  que construirla.

Sí se puede, pero hay que hacerla, así como se hace un riquísimo pastel que después disfrutamos,  así también la felicidad.  !tenemos  los elementos para hacerla!  De nuestra vida podemos  hacer que ésta sea feliz o infeliz, no depende de nadie más que de nosotros mismos.  Si los malvados tienen derecho a ella, con mayor razón nosotros, que no lo somos.
Esa mazmorra, podrá matar nuestro cuerpo, pero jamás nuestra  alma.  Déjemosla que nos  enseñe a ser libres  y a construir nuestra  felicidad.  Pero para empezar, cambiemos ese viejo paradigma, por este:  !La felicidad sí existe y todos tenemos  derecho a ella!
Sergio Pérez Castañeda   
México

CREO EN MÍ
    Creo en mis formas, en mis caminos; en esos que duelen pero que rinden frutos.    Creo en el sendero de la verdad, en el sendero difícil.
    Creo en mi alma, en esa porción agazapada de mí.    Creo en mis palabras, en mis frases, en mis abrazos y en mis miradas.    Creo en quién soy y, por lo tanto, en quien a pesar de las derrotas no tengo intenciones de dejar de ser.
    Creo en mi sueño, en el magnífico sueño que seguiré construyendo hasta que no me queden más fuerzas para creer.    Creo en el destino, en mi historia, en mis pasos y en mi experiencia.    Creo en mis ganas de dar y creo en un mundo maravilloso que espera recibir mi gota de cariño.
    Creo en la amistad, en los besos, en la lluvia, en las sonrisas y en los secretos.    Creo en mi esfuerzo por crecer, en mis ganas de crecer.    Creo en la vida, y en la magia con la que toca todas las cosas.
    Creo en el destino y en un futuro de recompensa para quienes afrontan el desafío de ser fieles a sí mismos.    Creo en mí; sobre todo creo en mí cuando caigo, cuando no tengo fuerzas, cuando el viento sopla y mis velas ceden.
    Sigo creyendo en aguantar y en volver con todas mis fuerzas para seguir y seguir creyendo, y seguir andando, y seguir viviendo.

Autor Desconocido   
 
Un Abrazo, que Dios te bendiga, te muestre su rostro, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, y mucha Prosperidad; 
 
                  
BeatrizMedellín - Colombiasemillasdevida@pymex.net
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