viernes, 30 de agosto de 2013

EL PROFESOR

EL PROFESOR

Durante un año tuve una estudiante que se comportaba de forma inadecuada.
Esta historia empieza en primer día de trabajo.  Cuando ingresé al quinto curso de secundaria a dar mi primera clase, me topé con un grupo de estudiantes con un espíritu rebelde e indiferente.  No fue difícil identificar a la líder, que a propósito era una señorita muy inteligente.  Cada vez que entraba a la aula de clases esta señorita de nombre Sandra, empezaba a inquietar al resto de alumnos, se ponía de pies sin pedir permiso, en pocas palabras hacía lo que le daba la gana.  Mi posición frente a ella era la de ponerle en su sitio y disciplinarla. Pero esto no calmaba para nada a esta señorita. 
Un día ya cansado de reprenderle me hice una pregunta ¿Cómo puedo cambiar la actitud negativa de Sandra?

Gracias a Dios se me ocurrió una idea genial, pedí a todos los alumnos que fueran a la biblioteca, que yo les llamaría uno por uno para conversar con ellos.  Mientras iba conversando con cada uno de mis estudiantes me di cuenta que Sandra influenciaba en todos muy sutilmente.
Llegó el momento de conversar cara a cara sin ningún testigo con esta estudiante.  Se sentó frente a mí, me miro a los ojos como desafiándome y esperando que la retara, pero se topó con la sorpresa de que su profesor le ofrecía disculpas por tratarle en forma enérgica y a veces tosca.  Luego le dije que ella era una mujer muy inteligente y que ella sería un gran líder,  que Dios la había escogido para influir en muchas personas, pero que necesitaba ir tallando su carácter y que debía cambiar de actitud si quería llegar a ser muy importante.
De pronto su rostro altivo sé transformó y empezó a llorar y dijo discúlpeme por comportarme tan mal con usted, he tenido problemas por mi forma de ser en todos los colegios en que he estado, este es uno más de ellos.  Mientras ella lloraba, mi corazón se quebrantó y empecé a llorar con ella.  Fueron unas lágrimas hermosas porque desde ese día en el aula todo empezó a cambiar porque ella y yo nos comunicamos y nos perdonamos. 

Cuando bajamos de nuestro pedestal y nos volvemos humildes, además de recordar que cada persona tiene emociones y sentimientos que sufren, lloran, ríen, que son sensibles, pueden ocurrir milagros.  Es hora de comunicarnos deponiendo actitudes y dando lugar al perdón.
Autor Desconocido   
 
CREO EN MÍ

    Creo en mis formas, en mis caminos; en esos que duelen pero que rinden frutos.    Creo en el sendero de la verdad, en el sendero difícil.    Creo en mi alma, en esa porción agazapada de mí.
    Creo en mis palabras, en mis frases, en mis abrazos y en mis miradas.    Creo en quién soy y, por lo tanto, en quien a pesar de las derrotas no tengo intenciones de dejar de ser.    Creo en mi sueño, en el magnífico sueño que seguiré construyendo hasta que no me queden más fuerzas para creer.
    Creo en el destino, en mi historia, en mis pasos y en mi experiencia.    Creo en mis ganas de dar y creo en un mundo maravilloso que espera recibir mi gota de cariño.    Creo en la amistad, en los besos, en la lluvia, en las sonrisas y en los secretos.
    Creo en mi esfuerzo por crecer, en mis ganas de crecer.    Creo en la vida, y en la magia con la que toca todas las cosas.    Creo en el destino y en un futuro de recompensa para quienes afrontan el desafío de ser fieles a sí mismos.
    Creo en los sentimientos que pueden hacer de cada día un sol distinto.
    Creo en mí; sobre todo creo en mí cuando caigo, cuando no tengo fuerzas, cuando el viento sopla y mis velas ceden, sigo creyendo en aguantar y en volver con todas mis fuerzas para seguir y seguir creyendo, y seguir andando, y seguir viviendo.
 
Y  por supuesto:

    Creo en el amor y en ese modo indescriptible de estar parado ante la vida, en esa manera intrépida de hacer transcurrir el tiempo, en esa forma tan peligrosa y a la vez tan excitante de tener el corazón abierto.
 
Recuerda que sólo se vive para ese poquito de felicidad que se espera.
Autor Desconocido   
 
Un Abrazo, que Dios te bendiga, te muestre su rostro, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, y mucha Prosperidad; 
 
      
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BeatrizMedellín - Colombiasemillasdevida@pymex.net

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