viernes, 30 de agosto de 2013

La 'tormenta' de Santos / Análisis

La 'tormenta' de Santos / Análisis

Son las propias palabras del Presidente: "Estamos, sí, en un temporal, en una tormenta...".

Y no está equivocado. Su Gobierno, en los tres años que lleva, no había vivido una rebelión social atizada por intereses políticos (electorales) y económicos.
Y hacía muchos años que esta pluralidad de intereses no convergía de manera simultánea para desafiar a un Gobierno.
Aunque evidentemente hay “razones justas” de algunas protestas, como lo admitió el propio presidente Santos, también hay intereses político-electorales que han concurrido a propósito del debate electoral que se avecina.
Y sería imposible negar la influencia de sectores cercanos a grupos ilegales (guerrilla) que se ha mezclado entre los manifestantes para generar bloqueos y acciones de fuerza.
A las Farc, no obstante estar en plenas conversaciones para poner fin al conflicto, les interesa un Gobierno debilitado que, para tratar de evitar las acciones de fuerza en el país, les haga más concesiones en la mesa de los diálogos.
Y les interesa también demostrar que son capaces de movilizar bases campesinas, aprovechando las “justas” reclamaciones de estas últimas.
Este jueves de “tormenta” es un día decisivo para el paro agrario que completa 11 días de protestas, y para el Gobierno.
Es clave no solo porque el Gobierno espera que se ponga fin a los bloqueos (así lo pidió esta mañana otra vez), sino porque el presidente Juan Manuel Santos se vio obligado a ceder, a dar un viraje radical en el manejo de la situación.
Santos pasó de desconocer el paro el pasado domingo (“el tal paro agrario no existe”, dijo), a reconocer el hecho, a admitir que hay una “crisis” en el campo y a tomar decisiones concretas.
“Son protestas legítimas, protestas que tienen muchos argumentos, protestas válidas”, admitió Santos.
El Presidente, como dijo en Tunja, no había sido informado de compromisos adquiridos incumplidos. Hoy está literalmente al frente de la situación y, aunque no se han levantado los bloqueos, está dialogando con los sectores sociales en rebeldía.
Hoy hay la idea de que el mandatario se apersonó del tema. Canceló el viaje a Surinam, madrugó a hacer en la mañana de este jueves una alocución televisada (poco usual a esa hora) y sigue desde Palacio, minuto a minuto, la evolución de la situación en todo el país.
Hace pocos minutos se desplazó hasta las instalaciones de la Policía para examinar los casos más críticos que los miembros de esa institución han tenido que enfrentar durante el curso del día.
La nueva disposición del Presidente a dialogar con los líderes de las protestas (en la mañana recibió a las directivas de Fecode en Palacio) podría contribuir a bajar la temperatura al clima social, que en los últimos días ha escalado de manera sorprendente.
Santos tuvo que, como en el caso de Tunja, acceder a hablar con los líderes de quienes tienen las vías bloqueadas. Es decir, en medio del conflicto social.
El cambio de tono de Santos puede tener efectos políticos. El Jefe de Estado siempre ha dicho que está abierto al diálogo, pero que no se dejará presionar por vías de hecho de quienes recurran a la protesta social.
Pero fue ese precepto el que tuvo que cambiar este jueves, cuando muy temprano salió a dar una declaración en la que reveló medidas concretas en materia económica para subsanar los problemas del sector agrario.
De hecho, enfatizó que se pondrán en marcha de inmediato. Al hablar de esto se refiere a la reducción de aranceles para los insumos y la aplicación de salvaguardas para ciertos productos, con el fin de minimizar los efectos de los tratados de libre comercio sobre algunos productos nacionales.
“Vamos a discutir estas medidas, pero mientras tanto vamos a ponerlas en marcha”, precisó Santos.
Necesidades reales
El nuevo tono del Presidente apunta a cambiar el clima que se propagó en los últimos días.
Y parte del principio de que evidentemente hay unas realidades críticas en el campo colombiano que tienen un acumulado negativo que hay que cambiar.
Esta mañana el Presidente anunció que va a poner control de precios a los fertilizantes y plaguicidas, que encarecen más allá de lo justo los precios de los alimentos. Es uno de los reclamos de los labriegos en todo el país.
Dijo que todavía hay 23 productos que tienen aranceles gravosos para el sector agrícola. “Vamos a rebajar a cero estos aranceles para que se les baje el costo a los usuarios de esos insumos y vamos a hacer todo lo posible para que la baja de esos costos lleguen al consumidor, porque muchas veces esos beneficios se quedan enredados en los intermediarios”, se comprometió el presidente.
También dijo que va a imponer una libertad vigilada de los precios, mientras se establecen mecanismos de referencia internacional que permita determinar un ejercicio muy parecido al que se hizo recientemente con los medicamentos.
El propio Presidente aceptó que, inexplicablemente, los insumos tienen diferencias de precios en distintas regiones.
En las discusiones con los líderes de Boyacá y Nariño ha quedado claro que los costos que los campesinos pagan por insumos son los más elevados de la región, sobre los que el Gobierno parece no tener control hasta ahora.
¿Aprovechamiento?
La pregunta es si el mensaje de rectificación del Presidente puede ser entendido de manera equivocada como un acto de debilidad y sectores con muchos otros intereses (políticos y electorales, o económicos, por ejemplo) traten de aprovechar la situación para presionar o extorsionar al Gobierno.
El hecho más palpable de este riesgo es que en plena convulsión social, con las vías de muchas regiones bloqueadas, desabastecimiento de alimentos, el Partido Conservador, miembro de la coalición de Gobierno (es decir, aliado) haya enviado un mensaje de ‘al caído, caerle’.
La amenaza de los conservadores de ‘guillotinar’ a la canciller María Ángela Holguín por el manejo que le ha dado al pleito con Nicaragua (pero quien también tiene varias embajadas vacantes), los palos al proceso de paz de La Habana y su “inconformidad” porque no “son tenidos en cuenta” por el Gobierno, y “en cambio a los liberales sí”, forma parte del nuevo panorama político complejo que debe enfrentar el presidente Santos.
Pero no son solo los conservadores. La asociación de concejales también anunció que irá al paro, porque el Gobierno no les ha garantizado su seguridad. Y los taxistas de Soacha (Cundinamarca), por el problema de la piratería. Como quien dice, todos al paro.
En pleno diálogo
A pesar de las acciones de hecho, los delegados del Gobierno avanzan en conversaciones con los líderes campesinos de Boyacá, Cundinamarca y Nariño en la mesa conjunta que se instaló en Tunja.
Allí la discusión la lidera el secretario General de Palacio, Aurelio Iragorri, como representante directo del presidente Santos, pero con el respaldo de los ministros del Interior, Fernando Carrillo, y de Agricultura, Francisco Estupiñán.
En la mañana de este jueves se presentó un retraso en el inicio de las discusiones, ya que los campesinos pidieron unas horas para analizar la alocución del Jefe de Estado, en la que anunció la entrada en marcha de medidas concretas para el agro.
La Casa de Nariño no quiere que el paro agrario se extienda en el tiempo ni en el territorio nacional, por lo que confía en que a partir de este viernes se comiencen a concretar acuerdos. En el Gobierno consideran que, por ahora, estos no llegarán por la efervescencia que viven las marchas en el país, pero esperan que ese respaldo se termine convirtiendo en aceptación a las propuestas.
“Espero que hoy (jueves), que se van a reanudar las mesas en Tunja, podamos rápidamente llegar a unos acuerdos que no solamente van a beneficiar a los campesinos de Boyacá, de Nariño o Cundinamarca, sino a todos los campesinos y a todos los agricultores”, precisó Santos.
La disposición de Santos de asumir personalmente la vigilancia de los diálogos permitió que los manifestantes aceptaran sentarse a dialogar, pero no son pocos los sectores que están pidiendo que también asuma directamente las conversaciones.
En esto también está de acuerdo el Congreso, que bajo ciertas premisas le piden al Jefe de Estado que asuma la interlocución con los sectores que están inconformes. De hecho, el presidente del Congreso, Juan Fernando Cristo, conformó una comisión para buscar soluciones a los paros.
Pero a esto también se le debe sumar que los legisladores sienten que están asumiendo en las regiones los costos políticos del inconformismo, ya que a falta de un interlocutor del Gobierno Nacional pues la población los está responsabilizando de la crisis.
Santos seguirá monitoreando el avance de los diálogos y del paro desde la Casa de Nariño durante este jueves, pero no descarta, y es algo que discute con sus asesores más cercanos, retomar contacto directo con la gente para evitar que la crisis siga aumentando.
Estas decisiones, dependiendo de cómo avance la jornada, se tomarían en horas. Por eso, este jueves será clave para el paro, sus consecuencias y sus soluciones.
EDULFO PEÑA Y DANIEL VALERO
EDITOR POLÍTICA

           http://www.eltiempo.com/politica/el-paro-agrario-y-el-gobierno-santos_13032008-4

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