viernes, 23 de agosto de 2013

Poner mi vida por otros

jesus
Hoy Quiero Ofrecer un Sacrificio“En esto hemos conocido el amor, en que él  puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestra vida por los hermanos”. I Juan 3:16.
Hace varios años, en una aldea pequeña de Holanda, un joven mostró al mundo las recompensas del servicio no egoísta. Debido a que toda la aldea giraba alrededor de la industria pesquera, en casos de emergencia era necesario un equipo de rescate de voluntarios.  Una noche, el viento soplaba fuerte, las nubes estaban cargadas y una fuerte tormenta hizo zozobrar un bote pesquero en el mar.
La tripulación envió una señal de auxilio.  El capitán de rescate hizo sonar la señal de alarma y los aldeanos se reunieron en la plaza del pueblo.  Una hora después, el bote de rescate reapareció entre la niebla y los regocijados aldeanos corrieron a recibirlo.  Los voluntarios cayeron exhaustos en la arena y reportaron que por capacidad del barco, habían tenido que dejar a un hombre en el mar.
Con desesperación, el capitán pidió a otro equipo de voluntarios que fuera en busca del sobreviviente solitario.  Hans, de 16 años dio un paso hacía adelante.  Su madre lo asió del brazo y suplicó: “Por favor, no vayas. Tu padre murió en un naufragio hace 10 años y tu hermano mayor, ha estado perdido durante tres semanas en el mar.  Hans, eres todo lo que me queda”.  Hans, respondió: Mamá, tengo que ir.  Qué sucedería si todos dijeran no puedo ir. Mamá en esta ocasión, tengo que cumplir con mi deber.  Debo hacer un sacrificio. Cuando el deber nos llama, todos necesitamos actuar y hacer nuestra parte”.  Hans besó a su madre, se reunió con el equipo y desapareció en la noche.
Transcurrió otra hora, la cual le pareció una eternidad a la madre de Hans.  Finalmente, el bote de rescate apareció entre la niebla y Hans se encontraba de pie en la proa. El capitán preguntó:  ¿Encontraron al hombre perdido?.  Casi sin poder  contenerse, Hans respondió con entusiasmo: “Sí, lo encontramos.  Dígale a mi madre que es mi hermano mayor”.
Hoy, al reflexionar sobre esta historia encuentro que si no niego en poner mi vida por los demás tarde que temprano seré recompensado y esa recompensa en muchas ocasiones no tiene precio.  Por lo tanto este es un día para atreverme a darme por los demás, así como el Señor se dio por mi.
Señor, Gracias por haber dado tu vida por mi en el calvario.  Y no puedo olvidar tan grande obra y sacrificio que ha afectado profundamente mi vida.   Hoy quiero entender que habrá ocasiones en las cuales tendré que seguir tu ejemplo y dar mi vida por otros.  Esta es la esencia del amor. Amén.
Dr. Serafín Contreras Galeano.
               http://angelesamor.org/pensamientos-positivos/vida-otros.html

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