martes, 13 de agosto de 2013

Tu guarda-espaldas



Buenos días, amigo/a.


En estos tiempos difíciles hay personas importantes y con suficiente
dinero como para pagarse guarda-espaldas, que las defiendan de
posibles peligros. La prensa informa cada día sobre asaltos, robos,
secuestros, crímenes. La Biblia, especialmente en el libro de los
salmos, revela al creyente que ponga toda su confianza en el Señor que
él es su refugio, su pastor, su guarda-espalda. Aquí te ofrezco este
salmo de protección, es el 121.

Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El
auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra. No
permitirá que resbale tu pie. Tu guardián no duerme, no duerme ni
reposa el guardián de Israel. El Señor te guarda a su sombra, está a
tu derecha; de día el sol no te hará daño, ni la luna de noche. El
Señor te guarda de todo mal, él guarda tu alma; el Señor guarda tus
entradas y salidas, ahora y por siempre.

Es un salmo breve, puedes aprenderlo de memoria. Otros dos salmos de
protección son el 23, el Buen Pastor, y el 91, el Señor, refugio y
alcázar del que confía en él. En el salmo 91 Dios dice refiriéndose al
que se amparó en él: “Se puso junto a mí, lo libraré, lo protegeré
porque conoce mi nombre, me invocará y lo escucharé, con él estaré en
la tribulación, lo defenderé y lo glorificaré”. Maravillosas promesas
del Dios que es fiel y poderoso. P. Natalio.

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