miércoles, 4 de septiembre de 2013

EGO y AP-EGO. Gonzalo Gallo Gonzalez.

1. Hay apego cuando sientes o crees que sin alguien o sin algo no puedes vivir o no eres feliz. Con ese vínculo afectivo eres vulnerable, dependiente e inseguro. Todo apego brota de una creencia falsa que puedes disipar y así borras la posesividad y la ansiedad que brota de ella.
2. Poseer y controlar a los otros es lo que tu Ego impone, un Ego que crea vínculos sufrientes; no debe ser casual que Ego aparezca en Ap Ego. Ámate y ama con un amor libre que es el mejor antídoto contra muchos sufrimientos. Ama con libertad, acepta que todo es prestado, suelta a los que quieres
y respeta su propio camino.
3. Cuando amas con posesividad, el amor y la felicidad están en cuidados intensivos. Si en tu cielo brilla el amor cultivas relaciones libres. Desapego no es indiferencia ni lejanía, es no poner la felicidad fuera de ti. Si alguien (pareja, mamá o hijo), es el sentido de tu vida, vas a poseer, controlar y asfixiar a esa persona.
4. Muchos apegos tienen su origen en la historia familiar: pérdidas sufridas en la infancia, muerte de los padres o de un hermano, quiebras económicas, fuertes y dolorosas carencias o padres sobreprotectores. Si sanas esas vivencias y reencuadras tu mente, entonces podrás amar con libertad y no vivir amedrentado. El ser apegado de hoy, de niño tuvo poco amor o fue gratificado y protegido en exceso.
5. Sana los vacíos y los miedos de tu pasado, cultiva un amor liberador y repite sin cesar: Acá estoy de paso y todo es prestado. Donde hay amor no hay necesidad. Amas sí puedes decir: “Te quiero, pero no te necesito”. Los apegos son un freno en la vida y, al momento de morir, crean un gran desasosiego.
6. No sufras hipnotizado por una relación o por lo material. Los apegos desnudan tu inseguridad y tus miedos que contagias a los que dices amar. Confía porque la fe es tu mejor aliada. Cambiar un mal hábito pide disciplina, ya que lo normal es volver a la rutina del apego si no perseveras en transformarte. Debes estar vigilante para poder asumir una nueva conducta.
7. Ámate de tal modo que no necesites a nadie ni nada para ser feliz. No permitas que otros te necesiten porque los rebajas.
Si alguien es todo para ti o tu razón de vida, vas a sufrir y a crear odiosas dependencias. En el espejo de los apegos se reflejan
una autoestima baja y una fe frágil.
8. La sociedad te impele a poseer, pero lo que te colma de paz y felicidad no es tener más, sino Ser más en el sendero del amor puro. Que el amor sea tu brújula y tu centro para no sufrir con apegos y con un alma hermética y árida.
9. Repite este decreto cada día y que sea un faro radiante en tu vida: “Me amo, amo a Dios, a los demás y elijo ser feliz y dar sin esperar recibir. Vivo para amar y amo para vivir. Me comprometo a amar con libertad y con amoroso desapego”.
10. El amor es tu esencia y Dios nos creó hace mucho para evolucionar de la inconsciencia y el desamor a la consciencia pura y a la Maestría del amor. Es un lento proceso de aprendizaje en el que vienes varias veces a la Tierra que es una Escuela de espíritus.
11. En la otra dimensión trazaste un Plan esencial de la vida con los ángeles. Allá elegiste lo que viniste a aprender y enseñar y con quiénes vas a evolucionar; elegiste cuerpo, fortalezas, debilidades, familia, pareja, profesión y cuándo y cómo vas a morir.
12. Gran parte del sufrimiento humano nace de los apegos. El amor que no ata y la aceptación son tu buena estrella. Cuando te aceptas como eres y aceptas la realidad, nunca vuelves a sufrir, aunque el dolor toque a tu puerta. El sufrimiento es dolor sin aceptación
y sin un amor libre.
13. Con desapego aceptas las pérdidas sin sufrir. La aceptación es serena, alegre y activa; no es resignarse, es asumir todo en paz y cambiar lo que se pueda. Acéptate, acepta la realidad y no hagas resistencia, fluye, suelta y deja las batallas.
14. En ocasiones la vida te pone en la fatigosa situación de perder un ser querido o tus bienes. En ese túnel, pon leña cada día en la hoguera de la esperanza. Cuando mantienes viva la esperanza, la esperanza te mantiene vivo. Si hoy estás mal, un día cambiaras lágrimas por sonrisas. Todo pasa como pasa el viento.
15. En la rueda de la vida las personas pasa, las penas pasan, las crisis pasan, el dolor un día se va. Apóyate en la fuerza de la confianza y en la sabiduría de la paciencia que hace verdaderos sabios. Enciende por doquier lucecitas de esperanza
16. La vida es de ciclos. Si no los cierras con amor, los cerrarás con dolor. Atrévete a tomar soltar el ancla y toma un nuevo rumbo.
La vida tiene estaciones y, después de un invierno en el que todo parece muerto, brota la vida en una floreciente primavera.
17. Cuando caes en la cuenta de tu esencia divina y tu misión de amor, trasciendes lo material. Con Dios pasas a una dimensión espiritual y sólo vibras en el amor. La felicidad no se logra
con artificios, sino con la magia de un amor que no amarra.
18. Cuando eres consciente vas más allá de lo aparente y de la epidermis de la vida;. Vive conectado con Dios y, si un ser querido se aleja de ti, no te deprimirás porque sabes que nunca estás solo. Ama el silencio y haz turismo interior: se cada día más espiritual y gozarás con ese deslumbramiento que sólo Dios concede.
19. Toma consciencia de tu Yo divino, Dios te ama y se vive en ti. Créelo y afirma con humildad: Soy Dios, gracias a Dios. Se consciente de que tu herencia es divina y, sin arrogancia, ámate mucho, cuídate y valora todos tus dones. Sintonizar con lo divino te regala paz, felicidad y una fuerza misteriosa.
20. Cada día saca tiempo para estar con el Padre, hazlo y vivirás experiencias inesperadas. Hazte consciente de la presencia de los dos ángeles que siempre te acompañan: Guardián y Guía.
Orar te da una fuerza superlativa y, con Dios al lado,
eres capaz de amar sin aferrarte a nadie ni a nada.

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