miércoles, 18 de septiembre de 2013

LA HISTORIA DE DON ROBERTO

LA HISTORIA DE DON ROBERTO

Nada mejor que un sabio consejo de alguien con experiencia. 
Para que los hombres recuerden que a medida que sus esposas envejecen, se hace cada vez más difícil para ellas mantener el mismo paso y eficiencia en lo que atañe al mantenimiento del hogar.   Si usted nota alguna deficiencia, procure no gritarle. Algunas mujeres son hipersensitivas y no hay nada peor que una mujer hipersensitiva.
 
Mi nombre es Roberto, y permítanme contarles cómo he manejado esta situación con mi esposa Julia:

Cuando me retiré a temprana edad el año pasado, Julia tuvo que conseguir un trabajo de tiempo completo para complementar mis menores ingresos y lograr un plan médico que nos cubriera a ambos.  Inmediatamente después que ella comenzó a trabajar, vi los primeros síntomas de envejecimiento en ella.
 
Yo volvía generalmente del club de golf, aproximadamente a la misma hora en la que ella regresaba de su trabajo, y a pesar de que ella sabe lo hambriento que vuelvo del club, siempre me viene con que necesita una media hora de descanso antes de preparar la cena. Yo no le grito, sino que le digo que se tome su tiempo y que me despierte cuando haya puesto la cena en la mesa.  Como yo siempre almuerzo en el restaurante del club, salir a comer afuera no tiene sentido. En cambio, siempre estoy listo para probar la comida casera.
De otra parte, Julia antes siempre lavaba los platos apenas terminábamos de comer, pero ahora, no es de extrañar que los platos queden ahí sin lavar por horas después de haber terminado la cena. Así que yo hago lo mejor que puedo para recordarle diplomáticamente (varias veces) que los platos no se van a lavar solos.  Sé que ella valora estos recordatorios, ya que siempre termina lavando la vajilla antes de ir a dormir.  Realmente pienso que mi experiencia como gerente me ayudó muchísimo. Uno de mis puntos fuertes es saber decirle a la gente lo que debe hacer.

Y hablando de la cama, es allí donde realmente se nota su envejecimiento. Yo salgo para el club, juego golf todo el día, llego muerto a casa, pero después de unas 2 horas de siesta y una buena cena, estoy listo para un encuentro amoroso.  En cambio Julia, quizás por su avanzada edad, se duerme durante nuestros encuentros.  Pero está bien, su satisfacción en ese terreno es importante para un tipo sensitivo como yo, de modo tal que si ella disfruta durmiendo durante esos momentos, que así sea.
Ahora que ha envejecido, ella parece cansarse más rápidamente que antes.  Nuestro lavarropas y secador se encuentran en el sótano de nuestra casa. A veces ella me dice simplemente que no puede hacer otro viaje al sótano, por las escaleras.  La verdad es que yo no le pongo problema por eso, siempre que termine de arreglar toda la ropa al día siguiente. Yo siempre estoy dispuesto a dejarlo pasar, a menos por supuesto, que yo necesite que ella planche lo que voy a usar el lunes en el restaurante del club, o los miércoles o sábados cuando voy a jugar al póquer, o los martes o jueves cuando voy a jugar billar, o algo por el estilo. 
 
Mis salidas le dejan tiempo a ella para realizar otras tareas como bañar al perro, pasar la aspiradora, etc., etc.  Y si yo no tuve un buen día en el campo de golf,  o si el día fue lluvioso y mis palos de golf llegaron sucios, la dejo que los limpie.  Mi bolsa de golf es pesada, así que soy yo el que la carga desde el coche hasta el maletero, dado que las mujeres en general son delicadas, tienen brazos débiles, y no pueden levantar cargas pesadas como lo hace un hombre.  Así y todo, le pedí que no me despertara de mi siesta después del golf; en cambio le pido que cuando termine los palos de golf, los ponga de vuelta en el baúl del coche. 

Pienso que otro signo de envejecimiento son las quejas. Por ejemplo, ella me dice que no encuentra tiempo para pagar las cuentas del mes, durante su hora de almuerzo.  En fin amigos, nos casamos con ellas para bien o para mal, así que sólo atino a sonreír y de esta manera le doy coraje.  Incluso le he sugerido que se quede sin almorzar 2 o 3 días.  De ese modo no tiene por qué apurarse tanto, además, mantendría la línea, que buena falta le hace.
 
Me gusta pensar que el tacto es uno de mis puntos fuertes. Sé que parezco un santo por la forma en que ayudo a Julia. No digo que mostrar tanta consideración sea fácil, muchos hombres van a encontrar esto muy difícil, y ¡algunos hasta lo van a encontrar imposible! Nadie sabe mejor que yo, lo frustrante que puede ser una mujer cuando envejece.  Sin embargo amigos, si ustedes aplican un poco más de tacto y menos críticas hacia su esposa que está envejeciendo, voy a considerar que escribir este artículo valió la pena.  Después de todo, fuimos puestos en esta tierra para ayudarnos unos a los otros.
Roberto   
 
La historia de Don Roberto, aunque parece la historia de un cuento, se acerca a la realidad más de lo que pensamos.  No en vano, las mujeres que algún día fuimos casadas, y que hoy estamos felizmente separadas, tomamos la decisión de ser libres nuevamente, para recuperar lo poco o mucho que nos queda de vida.  Y es que hay algunos señores que se la pasan de lindos en la casa, mientras las mujeres tenemos muchos oficios que hacer en el hogar, ellos están viendo el partido de futbol, buscando amigas por internet, o simplemente durmiendo porque llegaron muy cansados del trabajo.  Sin embargo, para la mayoría de las mujeres que trabajamos, el llegar a casa no implica descansar, sino continuar con otro trabajo que a veces es más duro que atender una oficina.
 
Es de entenderse por qué a la otra le va mejor: La "otra" sólo gasta sus ingresos para estar a la moda, es poco lo que invierte en el hogar, como no tiene que atender a nadie, ni arreglar las ropas de toda la familia, el tiempo lo usa para estar bella, siempre está dispuesta al amor porque además de recibir las más dulces caricias, no está cansada de atender dos trabajos, la oficina y el hogar, y siempre recibe sin motivo, fecha u ocasión, halagos, y muchos regalos.
 
Tomar la decisión de separarse, no es fácil (nunca lo es), pero puede llegar a ser una de las mejores decisiones que se toman en la vida.  Para algunas mujeres la vida matrimonial solo tiene dos opciones: o seguir hundida, o soltar el lastre y subir a la superficie.  Es aprender a ser egoísta por primera vez en la vida,  es pensar en nuestra felicidad, es pensar un poco en uno mismo y olvidarse de lo que pensarán los demás.  Aunque tengamos la sensación de que estamos "solas", tenemos muchas personas (padres, hermanos, amigos) que nos quieren, que estarán a nuestro lado, nos apoyarán, nos escucharán y sobre todo, nos harán ver que podemos contar con ellos cuando los necesitemos.  Poco a poco nos recuperaremos y volveremos a ser la persona que una vez fuimos y que se quedó en el camino, porque habíamos dejado de ser la persona alegre, jovial, y simpática que éramos.

¿Quién dijo que no podíamos ser felices estando solas?
Julia   
 
Un Abrazo, que Dios te bendiga, te muestre su rostro, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, y mucha Prosperidad;
 
 
BeatrizMedellín - Colombiasemillasdevida@pymex.net
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