viernes, 17 de enero de 2014

DECÁLOGO DEL OPTIMISTA

DECÁLOGO DEL OPTIMISTA

    Los optimistas se aman, procuran un alto nivel de autoestima, se valoran y aprovechan lo mejor posible sus talentos personales innatos.
    Los optimistas aceptan a los demás como son, y no malgastan energías queriendo cambiarlos, sólo influyen en ellos con paciencia y tolerancia.
    Los optimistas son espirituales, cultivan una excelente relación con Dios y tienen en su fe una viva fuente de luz y de esperanza.
    Los optimistas disfrutan del "aquí" y el "ahora", no viajan al pasado con el sentimiento de culpa ni el rencor, ni al futuro con angustia. Disfrutan con buen humor y con amor.
    Los optimistas ven oportunidades en las dificultades, cuenta con la lección que nos ofrecen los errores y tienen habilidad para aprender de los fracasos.
    Los optimistas son entusiastas, dan la vida por sus sueños y están convencidos de que la confianza y el compromiso personal obran milagros.
    Los optimistas son íntegros y de principios sólidos, por eso disfrutan de paz interior y la irradian y comparten, aún en medio de problemas y crisis.
    Los optimistas no se desgastan en la crítica destructiva y ven la envidia como un veneno. No son espectadores de las crisis sino protagonistas del cambio.
    Los optimistas cuidan sus relaciones interpersonales con esmero, saben trabajar en equipo y son animosos sembradores de fe, esperanza y alegrías.

Los optimistas también tienen épocas difíciles, pero no se rinden ni se dejan aplastar por su peso, ya que saben que aún la noche más oscura tiene un claro amanecer y que por encima de las nubes más densas sigue brillando el sol; que todo túnel, por más largo y oscuro que sea siempre tendrá otra salida y que todo río siempre tiene dos orillas.

Gonzalo Gallo G.   

DECÁLOGO PARA CONTAGIAR OPTIMISMO  

    Escucha activaSentirse escuchado genera autoestima especialmente cuando nos interesamos de forma sincera y sin ponernos como protagonistas (“¿y qué sentiste?”).

    Pensar en global y ayudar en local
No podemos aspirar a contagiar optimismo pretendiendo enderezar el rumbo de su vida, mejor conformarse en echar una mano en algo concreto y puntual. Con suerte ese gesto será el detonante de un cambio más importante.

    Optimismo inteligente
Es útil adaptarse y transformar nuestro pensamiento para ayudar a los otros a esperanzarse con lucidez. Por ejemplo en lugar de “es un fracasado” mejor un “en estas cuestiones no es donde mejor rinde”.

    Apertura a la diversidad
Hay que aceptar que cada individuo es un mundo. Hay que apreciar a los otros por lo que tienen de diferente y saber canalizar ese potencial individual.

    Transmitir entusiasmo
Hay gestos en la vida cotidiana que dan energía a los que tenemos alrededor (cantar, silbar, cocinar buena comida, explicar chistes, abrazar)

    Sentido del humor
Ayuda a los otros a cambiar los sentimientos que los levan a estar decaídos. A menudo el problema es la tristeza que nos produce pensar en la situación, más que la situación misma.

    Imperfección
Hay que aprender a fallar. Los autoexigentes consigo mismos acaban siéndolo con los demás… y ello no siempre genera el optimismo necesario. Para reforzar a otras personas hay que aceptar sus errores.

    Elección de las preguntas
Insistir sobre las razones del desasosiego puede generar bloqueo, abramos una brecha de buenas sensaciones preguntando por los buenos momentos. Así también generaremos buenos sentimientos.

    Independencia
Aprender a juzgar las situaciones prescindiendo de nuestros deseos. Analizar lo que hay, no lo que nos gustaría que hubiera. Mantener la distancia emocional necesaria.

    Realismo
El idealismo utópico es una mala táctica. Para contagiar optimismo hay que conseguir equilibrio entre dos polos: ser pesimista desde el punto de vista racional, pero optimista por fuerza de voluntad.

Albert García Pujadas    
 
Un Abrazo, que Dios te bendiga, te muestre su rostro, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, y mucha Prosperidad; 
 
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BeatrizMedellín - Colombiasemillasdevida@pymex.net

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